Los dias eran grises, incluso en pleno verano, pensé que era una etapa, en un par de semanas estaría todo bien, habia que darle tiempo a la situación, no podia ser tan grave, ya había tenido dolor de corazón un par de veces en el pasado. Pensé saber como solucionarlo, no darle mucha importancia y buscar muchas cosas que hacer. Seguro asi se me olvidaria hasta su nombre.
No me quería dar mucha importancia ni a mi misma, no queria entrar en ese circulo vicioso de preguntas sin respuesta, de sentimientos culpables o de amores imposibles, no queria saber nada, ni de él ni de nadie. Como si fuese el mundo entero el culpable empezé a cubrir mi personalidad con las sombras del sinismo, me interne a fuerzas en un cuerpo que actuaba tan fuerte como yo deseaba segundo a segundo fuera el mio. Mis ojos intentaban congelarlo todo, mis oidos habian encontrado la manera de desconectarse de mi cerebro, y asi en el silencio, como en una pelicula de Chaplin, aprendí a disfrutar el mundo. Así mirándolo todo y sin entender nada mi sonrisa descubrió mil motivos para sonreir. Lo unico que necesitaba era imaginar lo que estaba pasando, conectarme cuando era necesario, auque aveces me sintiera extraña y en el fondo supiera que todo era mentira.
Las mañanas me traian unas ganas infinitas de estar con él, habian dias en los cuales era casi imposible despegarme de esas sábanas que habia adoptado como mi escudo protector, mi cama se había convertido en el lugar mas seguro del mundo, donde mi unica misión era la de cerrar los ojos y dormir. La cura de sueño no funcionaba tan eficazmente esta vez, al contrario mi vida se había convertido en ese circulo vicioso al que tanto habia evitado desde un principio.
Era casi una obseción el mantenerme sola, en el fondo guardaba una esperanza, podría esperar años, pero no. Otras veces parecia todo estar bien, hasta yo creía que finalmente la etapa de enfermedad habia terminado, eso mismo dije, enfermedad. Yo jamas hubiera creido que la gente se puede enfermar de amor, pero creo que eso fue lo que me pasaba. Era una conbinación de actitudes, de malos hábitos y sobre todo de malas desiciones lo que finalmente me habian llevado al punto crítico, donde los síntomas eran nada mas y nada menos que la falta de vida, la falta de propósito, la falta de ganas de hacer, de decir, de soñar.
Cada noche, despues de todas esas horas de luz que no iluminaban en lo mas mínimo lo que podía ser mi futuro, yo sedía. Aveces sin poder dormir, pero al fin y al cabo llegaba a la conclusión que aunque no tenga ganas de soñar en ese momento no había mejor opción. Era hecharme sobre mi mejor amiga del momento, mi almohada, a cerrar los ojos y por esas horas olvidarlo todo, olvidarlo a él, olvidarnos, olvidarme de mi y ser otra. Eran las horas mas tranquilas y menos confusas, donde los sueños mas extraños eran incuestionables, mas bien divertidos, los sueños donde mi mala memoria era la protagonista, donde visitaba lugares que había visto en fotos, y hablaba con personas que me gustaria encontrar algún dia. Las horas relativamente felicez, y auque no existian era todo lo que yo tenía en ese momento, y por ello trataba de hacerlas cada vez mas largas cada vez mas perfectas.
Cuando la Cura de sueño empezo a ser mas efectiva, o parecía ser mas efectiva. Apareció él, como si no le bastara existir en la vida real, como si no fuera suficiente que mis dias sean grises durante todo el verano, era invierno y no tenia indicios de mejoramiento, al contrario cada dia era una lucha mas fuerte, contra el, contra mi. contra mis deseos y mis posibilidades, contra lo que era yo en realidad y en lo que me habia convertido. En esa niña que corre a hecharse a llorar a la cama sin saber que hacer con las emociones. La verdad es que yo no lloraba mas, habia llorado suficiente, probablemnete mi humanidad se habia deshidratado a travez de mis ojos. No podía llorar más, pero si me hechaba a correr y me refugiaba en esa cama y las sabanas y mi almohada. Asi escapaba de mi, de él, de lo que habiamos sido alguna vez. Pero como si no le bastara existir en la vida real, empezó a aparecer en mis sueños, quitandome lo único que me quedaba para sonreir, las horas en las que él no existia, esas horas donde la protagonista era yo, las horas que ahora parecían ser suyas también, las horas de mi vida que una vez mas se empezaba a hundir. Un poco mas hondo de lo que ya me había dejado, un poco menos viva de lo que ya estaba.
Me sentía amenazada, ya nada era mio sino de él. ya nada podía existir sin que el existiera. Entonces mi alma huyó, el miedo desapareció, el amor murió y la osuridad de los dias grises se convirtió en mi interior. Empezé a luchar, declaré la guerra a todos mis recuerdos y a mis malos hábitos, Conté una por una mis lágrimas y las congelé con mis ojos para luego usarlas contra él, como un ciento de balas que acabarían con el recuerdo. Primero en mis sueños, los que él no conocia. en los que él se había vuelto un intruso por puro capricho. Ahí acabe con él, y disfruté cada una de las noches que seguían, los dias seguian siendo grises y mis sonrisas seguian siendo inventadas en base al silencio de mi alrededor. Pero entre todas esas mentiras tenía una verdad, había ganado la primera batalla, había recuperdado mis sueños y eso me daba una esperanza para recuperar mi vida.
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